jueves, 28 de febrero de 2008

Mañana al alba - Victor Hugo

Victor Hugo (poeta, novelista, y dramaturgo francés, ícono del romanticismo francés; 1802-1885) le dedicó Demain, dès l'aube a su hija, Léopoldine, luego de que ésta muriera en un trágico accidente, a bordo de un barco, en el Sena.

Demain, dès l'aube


Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m'attends.
J'irai par la forêt, j'irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.

Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.

Je ne regarderai ni l'or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.

Traducción:
Mañana al alba

Mañana al alba, cuando clarea la campaña,
partiré. Mira, sé que tú me esperas ahí.
Iré por el bosque, iré por la montaña.
No puedo permanecer ya más lejos de ti.

Caminaré con los ojos en mi mente clavados,
sin ver nada más allá, sin escuchar ruido,
solo, las manos juntas, ignoto y encorvado,
triste, y con el día en noche convertido.

No miraré ni el oro de la tarde que tumba,
ni las velas lejanas, con viento de babor.
Y cuando al fin arribe, pondré sobre tu tumba
un ramo de acebo verde, y de brezo en flor.


(Y un día se puso a relatar fútbol...)

2 comentarios:

LIR dijo...

La vida es una lucha constante en el tiempo que deja recuerdos inolvidables. Somos caminantes hacia la muerte, un nuevo encuentro soñado.

Anónimo dijo...

Está dedicado a su hija.
La traducción al castellano no capta toda la esencia de ese poema y el lenguaje claro y profundo que usa.

Yo creo que de traducirlo sería algo así:

Mañana, al alba, a la hora en que albea el campo, me marcharé. Ves, sé que me esperas.
Iré por el bosque, iré por el monte,
no puedo permanecer lejos de ti por más tiempo,
Caminaré, los ojos fijos en mis pensamientos, sin ver nada afuera, sin escuchar ningún ruido,
solitario, irreconocible, la espalda encorvada, las manos cruzadas,
Triste y el día para mí será como la noche.
No miraré ni el oro del atardecer que cae, ni las velas a lo lejos descender hacia Halfleur,
y cuando llegue pondré sobre tu tumba un ramo de acebos y de brezos en flor.